| Uno de los testimonios más importantes de la riqueza natural del Chubut, que puede ser disfrutado por toda la humanidad, lo constituye los Alerces Milenarios, especie arbórea que posee el record de ser los seres vivientes más antiguos del planeta. Único bosque milenario de la Argentina y uno de los cuatro remanentes que existen en el mundo. Con más de 2.700 años de edad y alrededor de cincuenta y siete metros de altura, el gigantesco Alerce denominado "El Abuelo" por los lugareños, requiere de más de ocho personas para ser abrazado en la circunferencia de su tronco.
El Alerce nombre aborigen "Lahuán" | nombre científico "Fitzroya cuppressoides". Es una de las pocas coníferas que pueblan la denominada Selva Valdiviana. La característica diferencial de la zona cordillerana del Chubut es que estos ejemplares forman aquí bosques, siendo que el Alerce crece básicamente disperso, tal lo que ocurre en el resto de los pocos lugares donde existe esta conífera sorprendente. Cabe apuntar que solo está a la vista del público lo que podría denominarse una "muestra" de la masa de Alerces de este parque, ya que la mayoría de los alerzales se encuentran en zonas denominadas intangibles, donde se restringe el acceso solo apto para el personal de control y científicos. Además los bosques de estos increíbles ejemplares se ubican en áreas muy recónditas y de dificil acceso dentro del Parque.
Visita al Alerzal
La visita tiene su principal objetivo en conocer "El Abuelo" y constituye un safari que requiere de navegación combinada con trekking, adecuada a un nivel de dificultad que la hace accesible a todo público. El circuito con navegación desde Puerto Chucao dura alrededor de seis horas, partiendo desde la pasarela del Río Arrayanes en una caminata de veinte minutos hasta Puerto Chucao, sobre la costa del Lago Menéndez.
De Puerto Chucao se navega en catamaranes -con todas las medidas de seguridad y comodidades e inclusive guías especializados- hasta el extremo norte del Lago Menéndez, atravesándolo completamente para arribar a una zona de trekking. Allí el sendero circular asegura la salida y regreso a puerto, atravesando la frondosa vegetación de la Selva Valdiviana, donde sobresalen los densos cañaverales formados por Caña Colihue, además de helechos y una masa boscosa exhuberante.
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